Tenía que conocer la Aldea del Rocio y por fin este verano pasamos por allí y paramos y debo de reconocer que me gustó mucho más de lo que me esperaba, tanto el lugar, como el entorno y el ambiente, habiendo menos gente de la que me esperaba y muy lejos del millón de personas durante la Romería, lo cual agradecí enormemente y nos permitió movernos sin dificultad y disfrutar del lugar.

Pues nada, pasamos el día en el Rocio de forma tranquila y lo primero que hicimos nada más aparcar el coche el uno de los lugares destinados para ello, fue meternos entre pecho y espalda un buen desayuno con pan y aceite en uno de los bares de la Aldea que nos sirvió para tomar un primer contacto y coger fuerzas para pasar la primera parte del día.










