Justo enfrente del Museo de la Evolución Humana en el paseo de Atapuerca en Burgos, han colocado un par de estatuas que representan a un hombre prehistórico y un niño cogido de la mano, ambos en pelota picada, vamos como su madre les trajo al mundo.
Yo me fijé en su pie y me pareció considerable, casi tanto como el mio (calzo un 49 o 50 según la horma), así que ni corto ni perezoso, me acerque y coloqué mi pie junto al de él (el mio vestido con una bota) y bueno... aquí está la prueba.