Nos habían cambiado la hora sin darnos cuenta. Y eran las 9 de la mañana cuando cogíamos el autobús en Torla, para subir a la Pradera. El puente de Todos los Santos se consideraba temporada alta y no quedaba otra que subir en el autobús, así que entre una cosa y otra para mi ritmo era demasiado tarde, pero... ¿que se le va a hacer? apechugar y para arriba.
Nuestra intención era subir por la Senda de Los Cazadores hasta el mirador de Carcilarruego y por la Faja de Pelay llegarnos hasta la Cola de Caballo. Así que manos a la obra.
Al bajarnos del autobús y comenzara a andar volvimos la vista atrás y el Tozal del Mallo se mostraba majestuoso con su pared vertical, allá al fondo.