Por fin llego a la parte mas conocida del Monumento Natural de Monte Santiago: el Salto del Nervión. Con sus casi 300 m. de caída, se constituye en un espectáculo singular, sobre todo cuando lleva agua y en esta ocasión aunque no mucha, no me defraudó.
Aún quedaba un poco de nieve, en algunos lugares y la soledad era total, bueno casi, solo tres fotógrafos, se habían animado a acercarse con la misma intención que yo: hacer fotos al Salto del Nervión "con agua".
Aún quedaba un poco de nieve, en algunos lugares y la soledad era total, bueno casi, solo tres fotógrafos, se habían animado a acercarse con la misma intención que yo: hacer fotos al Salto del Nervión "con agua".
La fuerte luz del sol, reflejada en la nieve y además a contraluz, no presagiaban un buen resultado de las fotos y en ello coincidimos los cuatro, pero... que se le va a hacer, había que intentarlo y aunque las fotos no salieran todo lo bien que debían el ver aquél espectáculo, brillando ante nuestros ojos, ya había valido la pena.
