Una vez más regresamos a Las Médulas, dispuestos a pasar allí un fin de semana en uno de los entornos naturales más pintorescos y singulares que conozco y todo debido a la explotación minera de los romanos en busca de oro hace dos mil años.
En esta ocasión no pudimos entrar en las Galerías de Orellán, un pequeño recorrido por dentro de la montaña hasta el mirador que se ve en la foto inferior en la pared derecha, al estar cerradas a causa del Covid pero por supuesto pudimos asomarnos al Mirador de Orellán, un enorme balcón en la parte alta del paraje y desde donde se tiene una vista general y espectacular del entorno.
Aunque la tarde no estaba para muchas alegrías, ya que tenía unas ganas de llover que no veas, pudimos disfrutar de las vistas y de los colores tan característicos de la tierra sobresaliendo entre la vegetación. Nos fuimos hacia el pueblo de Las Médulas, donde nos alojamos, con la intención de pasar el día siguiente recorriendo Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad.
