Acercarme hasta Oña, siempre es un placer, visitar a los amigos y dar un paseo por el desfiladero del Oca o por los jardines Benedictinos del Monasterio de San Salvador, pero en este caso tenía un aliciente más y que os voy a enseñar a continuación: El Jardín Secreto de Oña, sexta edición.
Estuve en la inauguración, pero apenas afoté, entre hablar con unos y con otros y disfrutar de las obras expuestas y en su mayoría explicadas por sus autores, lo que le dio un plus, así que volví unos días después para poder disfrutarlo con tranquilidad.
Lo primero que hice nada más llegar a Oña, fue ir a desayunar donde mis amigos Vero y Jose (Chole) del Rincón del Convento, los pinchos que tienen en la barra no te dan tregua, hay que comerlos si o si, que ricos. Así que con el café y el pincho de tortilla metido en el cinto, me dispuse a a hacer la labor que había ido a hacer.



















